CACHORROS MORDEDORES
UN ENFOQUE ETOLÓGICO, ORDENADO Y MULTIFACTORIAL

Morder es malo? Entender el comportamiento antes de intervenir
Desde una perspectiva etológica, morder no es un problema: es parte de ser un perro. El uso de la boca y los dientes forma parte de su desarrollo normal, tanto físico como emocional. En realidad, el acto de morder cumple en los perros una función equivalente al uso de las manos en los humanos: explorar, interactuar, aprender, calmarse y comunicarse.
Durante la etapa de cachorro, el perro necesita morder para desarrollarse con normalidad y ser feliz. Que ocasionalmente rompa objetos o incluso nos haga daño de forma accidental puede ser molesto, pero no necesariamente problemático. Lo importante no es eliminar la mordida, sino comprender por qué ocurre y darle un cauce adecuado.
Cómo, cuándo y qué morder
Existen seis grandes motivos por los que un cachorro puede morder. Tres de ellos son lícitos y saludables, y debemos moldearlos para que se expresen de forma controlada. Los otros tres son potencialmente insalubres, y conviene redirigirlos o reducirlos para evitar que se consoliden como estrategias disfuncionales.
Formas lícitas y saludables de morder
1. Morder como parte del juego social
La mordida forma parte de la interacción entre perros (y entre perro y humano). A través del juego aprenden a medir la fuerza de su mordida, a controlar la excitación y a respetar los límites del otro. Podemos favorecer una mordida social saludable aplicando unas pautas claras:
- Limitar las zonas de mordida (solo manos y antebrazos, por ejemplo).
- Enseñar a morder suave:
- Sujeción: si muerde fuerte, sujetamos brevemente su mandíbula o lengua con la mano.
- Afectación: nos quejamos con un pequeño “ay” o “eh”.
- Abandono del juego: dejamos de interactuar durante unos segundos.
- Arresto breve: podemos guardarlo en su transportín o retirarlo de la interacción por un momento.
- Ejercicio del “beso o mordisco”: le enseñamos a dar besos en la mejilla durante el juego. Esto entrena su autocontrol y refuerza el vínculo emocional.
También podemos usar el mordedor con asas como herramienta de juego social controlado. Este “espacio de juego” tiene normas claras: perder y ganar, traer y soltar, y detener el juego cuando el nivel de excitación aumenta demasiado.
2. Morder por molestias durante el cambio de dientes
Durante el cambio de boca, los cachorros sienten molestias o picor en las encías, y morder les ayuda a aliviar esa sensación. Podemos canalizar este impulso ofreciendo materiales y texturas adecuadas:
- Juguetes o masticables congelados.
- Zanahorias frías o congeladas.
- Materiales blandos (goma, tela, cuerda) que puedan morder sin riesgo.
- Juguetes dentales específicos, diseñados para masajear las encías.
3. Morder por aburrimiento o juego privado
Cuando el cachorro no dispone de suficiente estimulación mental o física, puede recurrir a la mordida como forma de autoentretenimiento o descarga leve de energía.
Alternativas saludables:
- Juegos de olfato y búsqueda.
- Juguetes interactivos.
- Tapetes para lamer.
Mordidas moldeadas:
- Masticables naturales (tendones, piel de vacuno, Churpi, huesos blandos tipo BARF).
- Kongs rellenos o juguetes dentales.
Estas actividades satisfacen su necesidad de morder y, además, fomentan la calma y la autorregulación.
Formas potencialmente insalubres o disfuncionales
4. Morder objetos con nuestro olor por apego
En este caso, el cachorro busca calma o conexión a través del olor de su tutor. Es un comportamiento emocional que refleja apego inseguro o exceso de dependencia.
Para reducir esta mordida:
- Fomentar la autonomía con ejercicios de permanencia informal.
- Estimularlo mediante trabajos de olfato (búsqueda del tesoro, discriminación de objetos).
- Crear lugares de descanso con nuestro olor (manta, camiseta, etc.).
- A partir de los 5 meses, introducir ejercicios de “Vete a…” o “Dentro/fuera” para que aprenda a gestionar la distancia.
Para redirigir de forma calmante:
- Retirar los objetos delicados con nuestro olor.
- Ofrecer señuelos adecuados con nuestro olor, como Kongs rellenos o masticables.
- Dejar a su alcance juguetes dentales o materiales seguros que pueda portar.
5. Morder como conducta de descarga emocional
Esta forma de mordida aparece cuando el cachorro no sabe canalizar la frustración o la excitación. Puede surgir tras juegos intensos, visitas o situaciones de estrés.
Reducir desarrollando habilidades de autocontrol:
- Ejercicio del “Beso o mordisco”.
- “Aguanta y gana”.
- “El perro y las uvas”.
- “Pequeñas renuncias cotidianas”.
- “Contar hasta 10” (desde los 5 meses).
- “Juego del pañuelo” (desde los 5 meses).
Redirigir con calma:
- Espacio de juego con mordedor, siguiendo normas de ganar, perder, traer y soltar.
- Masticables, Kongs rellenos o juguetes dentales.
- Introducir ejercicios de búsqueda antes de ofrecer el objeto a morder (por ejemplo, rodear un obstáculo antes de alcanzarlo).
6. Portar objetos sistemáticamente para calmarse
Algunos perros aprenden a portar objetos como mecanismo de autorregulación emocional, lo que puede derivar en dependencia o rigidez conductual.
Para reducir la conducta de portar:
- Trabajos de olfato (que impliquen soltar lo que lleva).
- Juguetes de resolución de problemas donde use las patas, no la boca.
- Ejercicios de equilibrio y autocontrol con apports (botellas medio llenas, pesos variables, tiempos de sujeción prolongados).
- Entrenamiento progresivo de portar distintos objetos durante el junto.
Para redirigir de forma relajante:
- Ofrecer objetos seguros y calmantes: Jolly ball, Fun ball, nudos grandes, juguetes elásticos o deformables.
- Evitar objetos excitantes (duros, pequeños o difíciles de sujetar).
La importancia del contexto y del acompañamiento
Cada tipo de mordida tiene una función emocional o biológica distinta, y abordarlas requiere observar cuándo, cómo y en qué contexto se producen. Más que corregir, el objetivo es entrenar la regulación emocional del cachorro, ayudándole a encontrar comportamientos alternativos que cumplan la misma función sin generar conflicto.
Además, debemos recordar que la mordida es una forma de comunicación. Cuando el cachorro muerde, no está desafiando nuestra autoridad, sino expresando una necesidad no satisfecha: alivio, atención, vínculo o estimulación.
Conclusión: acompañar el proceso sin reprimir la naturaleza
Morder no es un error; es una forma de aprender, explorar y regular emociones. El trabajo del tutor no consiste en eliminar la mordida, sino en moldearla con coherencia y empatía. Comprender los distintos tipos de mordida nos permite responder desde la calma y la previsibilidad, en lugar de desde la reacción o el castigo.
Educar a un cachorro es acompañar un proceso de maduración, no corregir un comportamiento aislado. Si enseñamos al perro a usar su boca con autocontrol, respeto y placer, no solo evitaremos problemas futuros: estaremos construyendo un vínculo basado en confianza, cooperación y seguridad emocional.



